Ciudades de todo el mundo se han comprometido a través del Acuerdo de París a disminuir sus emisiones de carbono para el año 2030. Buscar alternativas para adaptarnos y prepararnos ante cambio climático tiene efectos positivos para la economía, la sostenibilidad y la calidad de vida en las ciudades. Avanzar hacia un modelo de movilidad sostenible es una solución eficiente para afrontar este desafío y transformar nuestras ciudades hacia un futuro descarbonizado.

Transformando ciudades hacia la descarbonización

Más del 30% de las emisiones de CO2 en la Unión Europea proceden del transporte. Con el crecimiento acelerado de la población y el consiguiente aumento en el número de vehículos en las calles, las emisiones de gases de efecto invernadero podrían aumentar. Por ello, es necesario invertir en infraestructuras que fomentan una movilidad sostenible y eficiente.

Movilidad sostenible

La movilidad sostenible se basa en el principio de utilizar medios de transporte que minimicen el impacto ambiental y promuevan el uso eficiente de los recursos. Esto incluye:

  • Promover la movilidad activa mediante desplazamientos a pie o el uso de bicicletas.
  • Fomentar el uso de vehículos eléctricos y accesos de carga.
  • Establecer mejoras en la accesibilidad y asequibilidad del transporte público.
  • Desarrollar infraestructuras inteligentes que faciliten la movilidad compartida y la logística sostenible.

Según la V Edición del Urban Mobility Readiness Index publicado por The Oliver Wyman Forum en colaboración con la Universidad de California, Berkeley, entre las 65 ciudades mejor preparadas para la movilidad destaca Helsinki. Teniendo en cuenta los componentes descritos, la capital finlandesa ha realizado una fuerte inversión en infraestructura de recarga de vehículos eléctricos, carriles para bicis y ha ampliado la red de transporte con nuevos proyectos de metro y tranvía.

Oslo, por su parte, lidera el subíndice de Movilidad Sostenible con el objetivo de que todas las nuevas matriculaciones de 2025 sean vehículos de emisiones cero. Actualmente su flota de vehículos eléctricos alcanza más del 80% de las ventas de los últimos 6 meses del año, gracias a si sistema hidroeléctrico para generar electricidad.

Otras ciudades que se encuentran en el Top 10, son Ámsterdam, Berlín o Múnich, por su reconocida cultura ciclista y promocional del transporte público.

Medidas respetuosas con el medio ambiente

Para fomentar la movilidad sostenible y reducir las emisiones de carbono, es necesario implementar una serie de medidas concretas. Algunos ejemplos que promueven el uso de medios de transporte más respetuosos con el medio ambiente son:

  • Límites de velocidad. Reducir la velocidad en áreas urbanas y zonas residenciales puede contribuir significativamente a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y mejorar la seguridad vial. Además, puede fomentar el uso de medios de transporte alternativos, como la bicicleta o el transporte público.
  • Incentivos económicos para el transporte público. Implementar políticas de reducción o gratuidad en el abono transporte puede incentivar su uso frente al vehículo privado. Además, se pueden ofrecer descuentos o bonificaciones a aquellas personas que hagan uso de este de forma regular.
  • Promover el transporte compartido: El uso de servicios de transporte compartido, puede reducir la cantidad de vehículos en espacios públicos y disminuir las emisiones de CO2. Se pueden implementar incentivos fiscales o descuentos para aquellos que participen en programas de transporte compartido.
  • Infraestructuras para la movilidad activa: Invertir en infraestructuras que promuevan la movilidad activa, como carriles bici, aceras amplias, así como zonas peatonales, puede fomentar el caminar y andar en bicicleta. Estas medidas no solo mitigan las emisiones, sino que también promueve un estilo de vida más saludable.
  • Promoción de vehículos eléctricos y combustibles alternativos: Ofrecer incentivos fiscales, subvenciones y ayudas económicas para la adquisición de vehículos eléctricos y aquellos que funcionen con combustibles como el gas natural o el hidrógeno, puede acelerar la transición hacia una flota de vehículos más limpia y sostenible.
  • Planificación urbana sostenible: Diseñar ciudades con un enfoque en la sostenibilidad urbana, puede reducir la dependencia del automóvil y fomentar la movilidad sostenible.

 

Papel de las empresas y las instituciones públicas

Avanzar hacia la movilidad sostenible no es sólo responsabilidad de las instituciones públicas sino también de las empresas privadas. A continuación, se analiza el papel de ambos sectores:

Empresas privadas

  • Plataformas de movilidad urbana. Empresas como Cabify o Revel ofrecen servicios de transporte compartido y renting. A través de ellas se promueve el uso eficiente de los vehículos y reducen la cantidad de automóviles en las calles. Además, muchas de estas empresas están apostando por la electrificación de sus flotas, incorporando vehículos eléctricos.
  • Fabricantes de vehículos. Las compañías automotrices están invirtiendo cada vez más en el desarrollo de vehículos eléctricos y otras tecnologías de propulsión alternativa. Al producir vehículos más eficientes y menos contaminantes, contribuyen a la reducción de las emisiones de carbono asociadas con el transporte. Tesla es el líder indiscutible de este mercado.
  • Empresas de logística y distribución. La entrega mediante vehículos eléctricos y bicicletas de carga así como la optimización de rutas, minimiza las emisiones y reduce la congestión del tráfico. Correos Express reparte algunos de sus productos en motos eléctricas como una alternativa para hacer sus operaciones más sostenibles.

Instituciones públicas

  • Planificación urbana. Los gobiernos locales son responsables de diseñar ciudades y comunidades que fomenten la movilidad sostenible. Esto implica la creación de infraestructuras para el transporte público, la construcción de carriles bici y aceras amplias, así como la implementación de políticas de uso del suelo que reduzcan la necesidad de viajar largas distancias.
  • Regulación y políticas públicas. Los gobiernos pueden promover la movilidad sostenible a través de la implementación de políticas y regulaciones que desincentiven el uso del vehículo privado e incentiven alternativas más limpias. Esto puede incluir la imposición de peajes urbanos, la creación de zonas de bajas emisiones y la promoción de incentivos fiscales para la adquisición de vehículos eléctricos.
  • Inversión en infraestructuras. Las autoridades son responsables de hacer más accesible y atractiva la movilidad sostenible. Por ejemplo, a través de la construcción de redes de transporte público eficientes, la mejora de la seguridad vial para peatones y ciclistas, y la creación de espacios públicos amigables para el transporte no motorizado.

 

En conclusión, la movilidad sostenible es clave para enfrentar los desafíos ambientales y construir ciudades más habitables y resistentes al cambio climático. Tenemos un gran número de ciudades que nos han demostrado que es posible adoptar medidas sostenibles en el sector del transporte y contribuir activamente a la descarbonización de nuestras ciudades. Seguir su ejemplo, nos puede ayudar a transformar nuestras ciudades hacia futuro más limpio, saludable y sostenible para todos.